viernes, 12 de noviembre de 2010

Reclamo....

Siento usar el blog para esto pero si no lo digo reviento. 



Ayer día 11 de Noviembre hubo una manifestación en todas las facultades de psicología de España para que se nos declare personal sanitario. 

Desde el 2003 se estableció una ley organizativa de personal sanitario LOPS en la cual se excluía a la psicología del personal sanitario. Hasta el día de hoy y de hace unos meses atrás el gobierno ha comenzado a ejercer su soberana justicia en los centros médicos que dan psicotécnicos para el carnet de conducir ya que exigen a ese personal que acredite su diploma o certificado en el que se declara su experiencia sanitaria. Pues bien, a día de hoy una persona que está estudiando psicología no podrá ejercer su profesión legalmente hasta que no sea declarado personal sanitario. Nosotros no queremos que así como por arte de magia se nos reconozca a todos como personal sanitario, ya que sabemos que es demasiado pedir. Queremos que se nos dé la oportunidad de hacernos personal sanitario. Que tenemos que hacer un máster para ser personal sanitario pues lo hacemos, nadie dice lo contrario pero ese máster no llega y actualmente los psicólogo que se graduaron el año pasado o se gradúan este año apenas pueden ejercer. Ni un psicólogo en un colegio, ni una persona que trabaja en recursos humanos, ni un psicólogo social que trabaja con la población marginal, ni un neuropsicólogo que trabaja con pacientes puede diagnosticar ni tratar. 

El psicólogo que ejerce la rama que sea si se encuentra un caso de depresión debe diagnosticarla y proponer un tratamiento, la cuestión radica que a día de hoy quién puede hacer eso?
Pues solamente aquellos estudiantes de psicología que se hayan sacado su carrera con la especialidad en clínica y haya hecho el pir. El pir es una especialidad en la que se interna al psicólogo en un centro sanitario y se le forma durante 4 años. Por no hablar que el pir oferta 100 plazas al año para toda España y la oferta es grandísima. 

Si no nos reconocen el máster o no nos reconocen como personal sanitario un psicólogo que quiera tratar a niños, adolescentes o a colectivos marginales tiene que formarse durante 9 años si le aprueban el pir y luego durante otros dos años más para realizar su máster y poderse especializar en la rama que quiera. 

Dónde se va a llegar con esto? A que la demanda hoy en día de psicólogos sociales, educativos, investigadores, etc. es enorme y seguirá aumentando. Quién puede diagnosticar y tratar? Solamente aquél personal que acredite haber hecho el pir. Y cuántos hay en España? Un grupo reducido... 

Uso el blog porque es un tema que me concierne, porque hoy estuve en la universidad gritando como la que más porque espero que mañana en los periódicos se vea reflejado que nos importa nuestro futuro y para que se enteren de una vez que la psicología es una ciencia reconocida, que es social y demandada por la sociedad actual en un alto porcentaje.

Me tiño de morado ya que al ser el color representativo de la psicología intento ayudar a mi futuro.  

Gracias por escuchar mi discurso. 


jueves, 11 de noviembre de 2010

Fragilidad mínima.



Viajabas a través del viento, evitando tempestades, apartando con gracilidad las nubes, las lluvias, los granizos, el sol, los huracanes y todas las catástrofes de la naturaleza que se unía una vez más para intentar logar algo que nunca antes pudieron, destrozarte.

Todos los días te levantas para luchar una vez más contra todos los elementos de la naturaleza, para ir contra corriente y poder superarla con la fuerza de la palabra, de los sueños, de las ilusiones. Las penas no tienen cabida en este viaje, las tristezas no están contempladas por la fuerza que en tu interior se halla, no puedes limitarte a sentir, no puedes limitarte a mirar a través del espejo. La fuerza con la que evitas todos los elementos de la naturaleza, la fuerza con la que todas las personas que te quieren se hicieron alguna vez.

Granizos te despiertan en la madrugada, granizos que perturban tu sueño y se introducen en lo más profundo de tu mente para intentar corromperla pero todos saben que es imposible corromper aquello que posees, todos saben que tu fuerza, tu valor, tu coraje, tu furia y rabia son más poderosas que todos los elementos juntos.
Más duro que el diamante, que ya es decir, más frío que un iceberg y a la vez más caliente que un volcán, con la fuerza de los mares, con la pasión de los vientos y del cambio de éstos. Eres un dios, eres duro, eres poderoso y debes saberlo, nadie puede contigo, que tu fuerza interior supera todas las fuerzas jamás antes vistas por el hombre.

Siempre entre guerras, siempre luchando, siempre sabiendo cómo desempeñar las tareas de un hombre de leyes, de un hombre al que no le tiembla el pulso a la hora de matar a un hereje. La roca más dura a tu paso se retiraba para no ser destrozada, las penumbras se hacía luz u oscuridad a tu antojo, la tarde caía o se levantaba así quisieras, el tiempo eras capaz de detenerlo sin ningún miramiento, los árboles dejaban de moverse si ese era tu deseo, la naturaleza a tu disposición pero en contra tuya, duermes con el enemigo y te gusta. 

Como ningún elemento podía contigo, como ninguna fuerza podía contigo, ningún ser humano, ningún animal, ninguna criatura de Dios podía luchar en tu contra y salir airoso ni menos victorioso. Se reunieron todos tus enemigos y eran muchos, acordaron gastar el último cartucho.



Te encontraste caminando cierta mañana después de una larga noche en busca de una cama y tu casa. En aquél camino te encontraste con la más hermosas de las flores, una hermosa flor que pedía a gritos un día más para florecer en su plenitud y poder mostrarle al mundo, a las abejas, a las moscas, a las avispas, a las mariposas que aquella era la flor más hermosa que el mundo había podido contemplar jamás. Que habían sido días de germinación muy duros y bastante agotadores.
Nadie jamás pudo explicarse como de la noche a la mañana una persona tan fría, tan dura, tan rauda, tan ágil, tan conocedora de muchas artes milenarias se mostró ante una hermosa y bella flor de unos 20 cm que cabía en la palma de su mano, una flor que le devolvió la sensibilidad del mundo exterior, esa sensibilidad que creía perdida desde hacía décadas, pues volvió. No hicieron falta tifones, volcanes, huracanes, terremotos, personas, tanques, nubes, sol, fuego. Simplemente hizo falta mostrar que hay toda una fragilidad terrible y bella ahí en las afueras de nuestra vida. Que más allá de las cosas que se rompen, de todo lo material que termina siendo finito, hay una naturaleza que es aún más frágil e importante que toda esa materialidad.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Esta es la historia de mi vida... no hay más.

Y esta es la historia de mi vida.

Crecimiento, ingenuidad, caerse, levantarse, llorar, comer, jugar, hacer deporte.
Adolescencia, timidez, rubor, fealdad, pubertad, vello, físico, estudios.
Madurar.
Ilusión, decepción, superación, recaída, ilusión de nuevo, amor, pasión, deseo, sexo desenfrenado, madurez, fiesta, alegría, embriaguez, agobios, estrés, saturación, estudios, soledad, frialdad, decepción de nuevo, pérdida de amigos, pérdida de familia, nacimiento de familia, sentimientos derrotistas, indefensión, nacimiento de la ilusión, nacimiento de la esperanza, muerte de sensaciones, deseos, satisfacción, añoranza, perdida, tristeza, pena, virtud, gloria, lluvia, sol, fiestas de nuevo, locuras, niñez de nuevo, crecimiento y orgullo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Es así.

-No tengo dinero, no tengo trabajo, estoy en medio de un divorcio pero soy feliz y te diré porqué. 

23 años han sido los que he necesitado para despertar, 23 años han sido los que me ha dado la vida, el castigo o el regalo que he obtenido de algo que no era buscado, sino premeditado. 

Aquella noche entre ti, entre tu cuerpo, tus caricias, tus mieles, tus sabores, tus olores, aquella noche creo que volví a saber lo que era la vida, volviste a despertar en mi el morbo de lo prohibido, lo real, lo imaginario, la locura y la pasión que se daban cita para ver una película. Supongo que aquella fue la locura de la que nunca me arrepentiré, supongo que aquel día en tu imaginación era una que luego terminó siendo otra. Me convertiste. Droga dura directa al corazón. Tardaron segundos en ponerse todos los pelos de mi cuerpo firmes para alzarse al amor, a la locura, al deseo, a la más tórridas y escalofriantes de los sentimientos que se acompasan al igual que en el sexo. 

No paré, pensé que podía llevar las dos vidas a la vez, pensé que podía ser una buena madre y también buena amante, pero todo me superaba porque cada segundo que volvíamos a tener una pasión, una locura y unos sentimientos enormes en común no quería vivir más en una mentira. Tú estabas dispuesto a estar por mi, a esperarme y a vivir conmigo. Los dos habíamos tardado mucho tiempo en encontrarnos, acordamos y pensamos que había sido así por culpa del destino que alguien nos jugó una mala pasada y que no nos encontramos cuando debíamos haberlo hecho antes de llegar a esto. Nunca es tarde si la dicha es buena. Pensaba decirlo, pensaba sentarme con mi pareja, hablar con él y decirle que había encontrado una razón para vivir después de todo. 

Pero no lo hice, no dije la verdad, me pillaron e hice las cosas mal. No me arrepiento y sabía que tarde o temprano me explotaría en la cara. Quería sentirme viva, mi pareja me besaba, me tocaba y no sentía nada, solo era cariño y lo he querido, lo he amado mucho pero me he dado cuenta de con quién quiero sentirme viva, de quién me hace sentir viva. Puede que no dure, pero ahora mismo solo quiero estar entre tus besos, entre tus brazos, en tu casa dormir y despertarme contigo. Quiero olvidar todo lo que sea un problema para amarte. 

Te volvía a amar como si fuera una adolescente llena de hormonas, de juventud y de ganas de conocer el cuerpo humano y eso que había perdido toda esperanza. Te amé con mi sabiduría y experiencia pero también con las hormonas de una mujer algo loca. Mereció la pena. 

Algunas historias tienen finales felices, pero otras son todo lo contrario de lo esperado, contado, soñado o deseado. 

Y porqué? Miedo a perder algo seguro, miedo a que lo que supuestamente nos hará felices se desvanezca al siguiente día. 

lunes, 8 de noviembre de 2010

Things are changing



Un día te levantas, pasas un día medianamente bien pero un hecho no aislado pero tampoco común hace que te des cuenta que ya nada vale la pena, ya no tienes motivos para hacer cosas, nada merece la pena y nada hace que cambie el mundo.

Supongo que darse una ostia contra la puerta es duro, sé que es duro, supongo que duele, sé que duele, quedan secuelas y consecuencias considerables pero te das cuenta que la puerta siempre estuvo ahí, siempre hubo puerta pero aquél día por unas circunstancias o por otras te das con la puerta, siempre la pasabas por alto, entonces es como si te quitan la anestesia. De nada sirve ya las esperanzas, las motivaciones y los sueños que se desvanecen y te das cuenta que eres adulto, que tienes responsabilidades y que los cuentos de hadas existen, sí, pero a ti nunca te tocan.

Y bueno supongo que es un día de mierda, que termina con algo más que helado y lágrimas, con sueños rotos, con descorazonadas, con pensamientos catástrofes y con ganas de irse a dormir abrazada de una ilusión que ojalá se cumpliera.

Siempre es un cúmulo de cosas. Nunca es un factor aislado, siempre todo se desencadena nunca mejor dicho. No elegimos el momento, no elegimos la edad a la que despertamos, creamos ilusiones porque está en nuestra genética crearlas y un mal día hace que te replantees muchas cosas que luego no van a ninguna parte.

Pensamientos que no llevan a ninguna parte y en estos casos hago como me han recomendado muchas veces, apago el chiringuito y mañana será otro día. Aunque odio esa sensación, aunque quisiera no tenerla supongo que no se puede hacer nada para cambiarlo.

Sientes darte cuenta así pero hacerlo, lo quieras o no te madura, me he dado cuenta de muchas cosas a lo largo de esta penosa existencia, me he dado cuenta de muchas realidades que mucha gente ojalá no me hubiera hecho ver pero es así. La vida tiene eso, un día puede ser maravillosa y ofrecerte los manjares exquisitos de la felicidad y otro te sume en la más profunda de las tristezas, no puede completarte a ti mismo, no encuentras el equilibrio, pero dónde está, quién es el encargado de buscarlo.

Supongo que eso pienso ahora, que mañana se presentará de otra manera y por lo menos tendré algún motivo por el que sonreír o no, y volveré a escribir sobre las penas, las melancolías, los deshechos, la incertidumbre y las ganas de madurar ya para que nada pueda sorprenderme de nuevo o pillarme desprevenida. 

jueves, 4 de noviembre de 2010

Noche sin madrugada

Un susurro, una letra, una palabra, la intención o el ademán de decirlo y todo habría sido diferente. 

Si te hubieras dado cuenta, si me hubiera dado cuenta de lo que realmente sentíamos ambos, nada de esto habría pasado, el sufrimiento no habría existido. Por muchas razones que tienen que ver con el orgullo rompen muchas personas. Una palabra que hubiera cambiado 8 meses de sufrimiento, 8 meses de soledad y tristeza. Más vale tarde que nunca, menos mal que nos dimos cuenta, da igual si era a tiempo o no, nos dimos cuenta que es lo que importa. 

Con tus ojos decías una cosa y con tu cara otra, quería creerte, quería echarme atrás pero el miedo y las malas experiencias me incitaron a no saltar, no sabía si había red, pero no quise arriesgarme. Cobarde? Tal vez, sí, pero soy humana y cometo errores. 

Me di cuenta, tenía que decírtelo. Te lo dije, tenías pareja en ese momento y no pasó nada pero por lo menos sentí un gran alivio al quitarme ese peso de encima. 

La clave te la di en cuanto agarré tu mano con fuerza, te miré a los ojos y me di cuenta que eras tú. Ahora solo faltaba que tu también cedieras. Como siempre me pasaba tus ojos decían una cosa y tus facciones otra, como siempre te dije me daba miedo a mirar por si me derrumbaba y me sentía débil simplemente con mirarte. La posibilidad de cambiar el mundo la tienes a tus pies, con esos ojos simplemente mi mundo es tuyo.  

Te diste cuenta a los 3 meses y te esperé porque sabía que merecía la pena, porque sentía una enorme gratitud al estar contigo. 

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Misterio sin resolver o no?


Andaba por las calles de aquél desértico y entrañable pueblo de montaña, en el que hacía algo más que frío en esa época. Supongo que algún motivo me llevo a aquellos paseos nocturnos. Un pueblo que nada esconde, unas calles que hablan del misterio, de las historias de muchos años. Unas casas que tienen más años que su ancestros integrantes. Supongo que si hablara todo se desmoronaría. Un perfecto escenario en aquellas calles que recordaban a muchas situaciones y ninguna de ellas mala. Nubes que aparecían de la nada, tapaban la luna y de repente me encontraba en las más profunda de las oscuridades. Nubes que desaparecían para dar un paso a la luna, hermosa, bella, llena, creciente, da igual la forma simplemente una Luna que nos alumbra.

5 Calles mal contadas tiene ese pueblo de interior, gentes apacibles, gentes campechanas, gentes hospitalarias y allí me encontraba yo una vez más sumergida en dudas. El paseo ayudaría a disiparlas, el rocío de la noche en mi cara ayudaría a despejar ciertas ideas. Supongo que toda acción lleva a una consecuencia y es más, creo que es así. Que es un hecho, una realidad.

El río maravilloso con los sonidos nocturnos de una calma inaguantable y a veces miedosa. De repente el río embraveció, de repente los sonidos pasaron a ser estruendos en la noche más oculta y mi corazón acelerándose a cada segundo. Los mágicos momentos y la calma desastrosa desaparecían por momentos. Me acerqué al agua temblorosa y con una inestabilidad algo pronunciada pero sin miedo. Sin miedo, sin miedo, me repetía cada segundo a mi interior.

Al acercarme al río me encontré a una mujer bella con unas facciones preciosas, con unos ojos verdes preciosos, con una tez y una suavidad destacable. Esa persona tenía una belleza interior, tenía una magia y una sensibilidad extrema. Me dijo con una voz aterciopelada, suave, tersa, dulce, de niña, que me acercara. Tonta de mi lo hice. Y cuando me tuvo a un palmo de su cara, cuando me acerqué lo suficiente me dijo: "no dejes escapar al amor de tu vida"¡Despierta!

Desperté y me encontré desnuda en la cama, en las sábanas recién cambiadas, en la nocturnidad de un piso a oscuras, en la nocturnidad de la soledad, estiré mi brazo al lado derecho y no estaba, no pude palparlo y ojalá lo hubiera hecho. Después de amarnos, de mostrarnos el uno al otro en nuestro más interno yo, nos enseñamos nuestras almas. No le di mayor importancia, supuse que se fue porque tenía que trabajar al día siguiente pero nada más lejos de la realidad.

Misma escena, mismo río, mismo pueblo, misma nocturnidad, misma mujer, misma noche. ¡No lo toques!

A las 8 de la mañana recibo una llamada que perturba mis sueños. Está en el hospital, ha tenido un accidente. Me dirigí corriendo a verlo y estaba en la UCI. Necesitaba verlo, tocarlo, abrazarlo, necesitaba no culparme por haberlo dejado ir. Me dejaron pasar un minuto, lo toqué y murió. Sí, murió.
La culpa me invadió y se quedó conmigo mucho tiempo.

Los sueños se repetían, los sueños a veces se cumplían y ya de últimas no pasaban a más de ser simples alucinaciones, paranoias, sentimientos encontrados. Mi último sueño fue el siguiente.

Un pueblo calmado, un pueblo silencioso con apenas 5 calles, una noche calmada en la que las nubes aparecían y desaparecían con tal frecuencia que no podía extra limitarme a más. Sentimientos de pena, de ahogo, de furia, de ira recorrían mi cuerpo a velocidades de escándalo. No podía hacer más. Me dirigí a la bella mujer, a la hermosa mujer de tez pálida, suave, tersa, frágil, con sentimiento y sufrimiento pasado.
¡¡¡¿Qué quieres de mi?!!!- Le dije encolerizada, frustrada sin saber qué hacer o a qué atenerme, necesitaba respuestas, necesitaba saber qué iba a ser de mi. -Yo soy tu, soy tu conciencia, lo sabes tú y yo lo sé, no cruces esa puerta. Me lo dijo con una voz segura, confiada, calmada, con una voz que denotaba realidad, sin vacilaciones.

Pasaron dos meses y no paré de darle vueltas a los sueños, hablé con psicólogos, con médicos, con personas especialistas de artes esotéricas y no había nada, ni solución, ni explicación. Me tomaron por loca en muchos lugares y me sentía presa de mis emociones, presa de mis sueños, sueños que me absorbieron con manipulaciones sutiles. Ya pensaba que todo había sido fruto de mi imaginación, pasé de largo y no hice caso a nada más. Simplemente lo aparté a un lado de mi mente.

3 días después murió. Encontraron el cadáver en la casa de su vecino. En su cuarto, rebuscando entre sus cosas encontraron un diario que narraba su muerte a la perfección. Y una de las frases que más maldecía fue, me lo dijo ella...