miércoles, 10 de noviembre de 2010

Esta es la historia de mi vida... no hay más.

Y esta es la historia de mi vida.

Crecimiento, ingenuidad, caerse, levantarse, llorar, comer, jugar, hacer deporte.
Adolescencia, timidez, rubor, fealdad, pubertad, vello, físico, estudios.
Madurar.
Ilusión, decepción, superación, recaída, ilusión de nuevo, amor, pasión, deseo, sexo desenfrenado, madurez, fiesta, alegría, embriaguez, agobios, estrés, saturación, estudios, soledad, frialdad, decepción de nuevo, pérdida de amigos, pérdida de familia, nacimiento de familia, sentimientos derrotistas, indefensión, nacimiento de la ilusión, nacimiento de la esperanza, muerte de sensaciones, deseos, satisfacción, añoranza, perdida, tristeza, pena, virtud, gloria, lluvia, sol, fiestas de nuevo, locuras, niñez de nuevo, crecimiento y orgullo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Es así.

-No tengo dinero, no tengo trabajo, estoy en medio de un divorcio pero soy feliz y te diré porqué. 

23 años han sido los que he necesitado para despertar, 23 años han sido los que me ha dado la vida, el castigo o el regalo que he obtenido de algo que no era buscado, sino premeditado. 

Aquella noche entre ti, entre tu cuerpo, tus caricias, tus mieles, tus sabores, tus olores, aquella noche creo que volví a saber lo que era la vida, volviste a despertar en mi el morbo de lo prohibido, lo real, lo imaginario, la locura y la pasión que se daban cita para ver una película. Supongo que aquella fue la locura de la que nunca me arrepentiré, supongo que aquel día en tu imaginación era una que luego terminó siendo otra. Me convertiste. Droga dura directa al corazón. Tardaron segundos en ponerse todos los pelos de mi cuerpo firmes para alzarse al amor, a la locura, al deseo, a la más tórridas y escalofriantes de los sentimientos que se acompasan al igual que en el sexo. 

No paré, pensé que podía llevar las dos vidas a la vez, pensé que podía ser una buena madre y también buena amante, pero todo me superaba porque cada segundo que volvíamos a tener una pasión, una locura y unos sentimientos enormes en común no quería vivir más en una mentira. Tú estabas dispuesto a estar por mi, a esperarme y a vivir conmigo. Los dos habíamos tardado mucho tiempo en encontrarnos, acordamos y pensamos que había sido así por culpa del destino que alguien nos jugó una mala pasada y que no nos encontramos cuando debíamos haberlo hecho antes de llegar a esto. Nunca es tarde si la dicha es buena. Pensaba decirlo, pensaba sentarme con mi pareja, hablar con él y decirle que había encontrado una razón para vivir después de todo. 

Pero no lo hice, no dije la verdad, me pillaron e hice las cosas mal. No me arrepiento y sabía que tarde o temprano me explotaría en la cara. Quería sentirme viva, mi pareja me besaba, me tocaba y no sentía nada, solo era cariño y lo he querido, lo he amado mucho pero me he dado cuenta de con quién quiero sentirme viva, de quién me hace sentir viva. Puede que no dure, pero ahora mismo solo quiero estar entre tus besos, entre tus brazos, en tu casa dormir y despertarme contigo. Quiero olvidar todo lo que sea un problema para amarte. 

Te volvía a amar como si fuera una adolescente llena de hormonas, de juventud y de ganas de conocer el cuerpo humano y eso que había perdido toda esperanza. Te amé con mi sabiduría y experiencia pero también con las hormonas de una mujer algo loca. Mereció la pena. 

Algunas historias tienen finales felices, pero otras son todo lo contrario de lo esperado, contado, soñado o deseado. 

Y porqué? Miedo a perder algo seguro, miedo a que lo que supuestamente nos hará felices se desvanezca al siguiente día. 

lunes, 8 de noviembre de 2010

Things are changing



Un día te levantas, pasas un día medianamente bien pero un hecho no aislado pero tampoco común hace que te des cuenta que ya nada vale la pena, ya no tienes motivos para hacer cosas, nada merece la pena y nada hace que cambie el mundo.

Supongo que darse una ostia contra la puerta es duro, sé que es duro, supongo que duele, sé que duele, quedan secuelas y consecuencias considerables pero te das cuenta que la puerta siempre estuvo ahí, siempre hubo puerta pero aquél día por unas circunstancias o por otras te das con la puerta, siempre la pasabas por alto, entonces es como si te quitan la anestesia. De nada sirve ya las esperanzas, las motivaciones y los sueños que se desvanecen y te das cuenta que eres adulto, que tienes responsabilidades y que los cuentos de hadas existen, sí, pero a ti nunca te tocan.

Y bueno supongo que es un día de mierda, que termina con algo más que helado y lágrimas, con sueños rotos, con descorazonadas, con pensamientos catástrofes y con ganas de irse a dormir abrazada de una ilusión que ojalá se cumpliera.

Siempre es un cúmulo de cosas. Nunca es un factor aislado, siempre todo se desencadena nunca mejor dicho. No elegimos el momento, no elegimos la edad a la que despertamos, creamos ilusiones porque está en nuestra genética crearlas y un mal día hace que te replantees muchas cosas que luego no van a ninguna parte.

Pensamientos que no llevan a ninguna parte y en estos casos hago como me han recomendado muchas veces, apago el chiringuito y mañana será otro día. Aunque odio esa sensación, aunque quisiera no tenerla supongo que no se puede hacer nada para cambiarlo.

Sientes darte cuenta así pero hacerlo, lo quieras o no te madura, me he dado cuenta de muchas cosas a lo largo de esta penosa existencia, me he dado cuenta de muchas realidades que mucha gente ojalá no me hubiera hecho ver pero es así. La vida tiene eso, un día puede ser maravillosa y ofrecerte los manjares exquisitos de la felicidad y otro te sume en la más profunda de las tristezas, no puede completarte a ti mismo, no encuentras el equilibrio, pero dónde está, quién es el encargado de buscarlo.

Supongo que eso pienso ahora, que mañana se presentará de otra manera y por lo menos tendré algún motivo por el que sonreír o no, y volveré a escribir sobre las penas, las melancolías, los deshechos, la incertidumbre y las ganas de madurar ya para que nada pueda sorprenderme de nuevo o pillarme desprevenida. 

jueves, 4 de noviembre de 2010

Noche sin madrugada

Un susurro, una letra, una palabra, la intención o el ademán de decirlo y todo habría sido diferente. 

Si te hubieras dado cuenta, si me hubiera dado cuenta de lo que realmente sentíamos ambos, nada de esto habría pasado, el sufrimiento no habría existido. Por muchas razones que tienen que ver con el orgullo rompen muchas personas. Una palabra que hubiera cambiado 8 meses de sufrimiento, 8 meses de soledad y tristeza. Más vale tarde que nunca, menos mal que nos dimos cuenta, da igual si era a tiempo o no, nos dimos cuenta que es lo que importa. 

Con tus ojos decías una cosa y con tu cara otra, quería creerte, quería echarme atrás pero el miedo y las malas experiencias me incitaron a no saltar, no sabía si había red, pero no quise arriesgarme. Cobarde? Tal vez, sí, pero soy humana y cometo errores. 

Me di cuenta, tenía que decírtelo. Te lo dije, tenías pareja en ese momento y no pasó nada pero por lo menos sentí un gran alivio al quitarme ese peso de encima. 

La clave te la di en cuanto agarré tu mano con fuerza, te miré a los ojos y me di cuenta que eras tú. Ahora solo faltaba que tu también cedieras. Como siempre me pasaba tus ojos decían una cosa y tus facciones otra, como siempre te dije me daba miedo a mirar por si me derrumbaba y me sentía débil simplemente con mirarte. La posibilidad de cambiar el mundo la tienes a tus pies, con esos ojos simplemente mi mundo es tuyo.  

Te diste cuenta a los 3 meses y te esperé porque sabía que merecía la pena, porque sentía una enorme gratitud al estar contigo. 

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Misterio sin resolver o no?


Andaba por las calles de aquél desértico y entrañable pueblo de montaña, en el que hacía algo más que frío en esa época. Supongo que algún motivo me llevo a aquellos paseos nocturnos. Un pueblo que nada esconde, unas calles que hablan del misterio, de las historias de muchos años. Unas casas que tienen más años que su ancestros integrantes. Supongo que si hablara todo se desmoronaría. Un perfecto escenario en aquellas calles que recordaban a muchas situaciones y ninguna de ellas mala. Nubes que aparecían de la nada, tapaban la luna y de repente me encontraba en las más profunda de las oscuridades. Nubes que desaparecían para dar un paso a la luna, hermosa, bella, llena, creciente, da igual la forma simplemente una Luna que nos alumbra.

5 Calles mal contadas tiene ese pueblo de interior, gentes apacibles, gentes campechanas, gentes hospitalarias y allí me encontraba yo una vez más sumergida en dudas. El paseo ayudaría a disiparlas, el rocío de la noche en mi cara ayudaría a despejar ciertas ideas. Supongo que toda acción lleva a una consecuencia y es más, creo que es así. Que es un hecho, una realidad.

El río maravilloso con los sonidos nocturnos de una calma inaguantable y a veces miedosa. De repente el río embraveció, de repente los sonidos pasaron a ser estruendos en la noche más oculta y mi corazón acelerándose a cada segundo. Los mágicos momentos y la calma desastrosa desaparecían por momentos. Me acerqué al agua temblorosa y con una inestabilidad algo pronunciada pero sin miedo. Sin miedo, sin miedo, me repetía cada segundo a mi interior.

Al acercarme al río me encontré a una mujer bella con unas facciones preciosas, con unos ojos verdes preciosos, con una tez y una suavidad destacable. Esa persona tenía una belleza interior, tenía una magia y una sensibilidad extrema. Me dijo con una voz aterciopelada, suave, tersa, dulce, de niña, que me acercara. Tonta de mi lo hice. Y cuando me tuvo a un palmo de su cara, cuando me acerqué lo suficiente me dijo: "no dejes escapar al amor de tu vida"¡Despierta!

Desperté y me encontré desnuda en la cama, en las sábanas recién cambiadas, en la nocturnidad de un piso a oscuras, en la nocturnidad de la soledad, estiré mi brazo al lado derecho y no estaba, no pude palparlo y ojalá lo hubiera hecho. Después de amarnos, de mostrarnos el uno al otro en nuestro más interno yo, nos enseñamos nuestras almas. No le di mayor importancia, supuse que se fue porque tenía que trabajar al día siguiente pero nada más lejos de la realidad.

Misma escena, mismo río, mismo pueblo, misma nocturnidad, misma mujer, misma noche. ¡No lo toques!

A las 8 de la mañana recibo una llamada que perturba mis sueños. Está en el hospital, ha tenido un accidente. Me dirigí corriendo a verlo y estaba en la UCI. Necesitaba verlo, tocarlo, abrazarlo, necesitaba no culparme por haberlo dejado ir. Me dejaron pasar un minuto, lo toqué y murió. Sí, murió.
La culpa me invadió y se quedó conmigo mucho tiempo.

Los sueños se repetían, los sueños a veces se cumplían y ya de últimas no pasaban a más de ser simples alucinaciones, paranoias, sentimientos encontrados. Mi último sueño fue el siguiente.

Un pueblo calmado, un pueblo silencioso con apenas 5 calles, una noche calmada en la que las nubes aparecían y desaparecían con tal frecuencia que no podía extra limitarme a más. Sentimientos de pena, de ahogo, de furia, de ira recorrían mi cuerpo a velocidades de escándalo. No podía hacer más. Me dirigí a la bella mujer, a la hermosa mujer de tez pálida, suave, tersa, frágil, con sentimiento y sufrimiento pasado.
¡¡¡¿Qué quieres de mi?!!!- Le dije encolerizada, frustrada sin saber qué hacer o a qué atenerme, necesitaba respuestas, necesitaba saber qué iba a ser de mi. -Yo soy tu, soy tu conciencia, lo sabes tú y yo lo sé, no cruces esa puerta. Me lo dijo con una voz segura, confiada, calmada, con una voz que denotaba realidad, sin vacilaciones.

Pasaron dos meses y no paré de darle vueltas a los sueños, hablé con psicólogos, con médicos, con personas especialistas de artes esotéricas y no había nada, ni solución, ni explicación. Me tomaron por loca en muchos lugares y me sentía presa de mis emociones, presa de mis sueños, sueños que me absorbieron con manipulaciones sutiles. Ya pensaba que todo había sido fruto de mi imaginación, pasé de largo y no hice caso a nada más. Simplemente lo aparté a un lado de mi mente.

3 días después murió. Encontraron el cadáver en la casa de su vecino. En su cuarto, rebuscando entre sus cosas encontraron un diario que narraba su muerte a la perfección. Y una de las frases que más maldecía fue, me lo dijo ella...

viernes, 29 de octubre de 2010

Marchando la respuesta!



Una vez más desde el blog de Kelevra , sí, soy fanática de ese blog, me proponen una pregunta a la que encantada quiero responder con tranquilidad. 


¿Qué hago en la cama? Pero qué hago en la cama cuando se trata del refugio personal, cuando se trata de dormir, con la más intimidad de mi cuerpo, cuando se trata de refugiarme, de sentirme mía, personal, íntima. 


Me encanta andar en pijama por la casa, cuando llego de algún sitio lo primero que me planto es el pijama. Tengo varios pijamas pero me encantan para el invierno el típico pijama de franela de camisa y pantalón muy ancho y siempre de colores pasteles. El pijama de verano se resume en pantalón corto y camiseta escotada. Ya que se suele pasar calor y tampoco soy partidaria de dormir en bolas, antes de eso en ropa interior no me importaría. 


Por las noches antes de dormir con el portátil entre las piernas ojeo los blogs y suelo actualizar, me gusta leer en la oscuridad de mi cuarto, en la intimidad de mi cama, me encanta pensarlo todo dos veces, leer las entradas dos veces, es para intentar vislumbrar las entre líneas. Cuando llega una hora considerable en el que los ojos me pesan o el bostezo es realmente continuado apago el ordenador, cojo mi almohada blandita y me dispongo a dormir. También tengo un ritual sencillo pero a la vez cómodo. 
Estoy de acuerdo contigo en el sentido de irme a dormir siempre que tenga sueño, porque odio dar vueltas en la cama, lo suelo ver realmente incómodo y me da coraje porque me desvelo. Generalmente la gente que me conoce dice que cuando duermo soy una mezcla de una niña tierna y mujer sexy a la vez, a ver si un día me grabo y me veo. Suelo dormir de lado pero siempre tengo que pasar por dormir boca abajo, boca arriba, toda estirada, de un lado y del otro, pasando la mano por debajo de la almohada para ponerla mullida. 
Hay gente que le gusta dormir sobre una almohada de piedra y otros les gusta más blanda que otra cosa. 
Hay gustos para todo. Yo soy del tipo de las almohadas blandas, aunque las duras tampoco me disgustan.
En verano duermo destapada completamente y en invierno me tapo hasta los hombros. No soy de mantas, prefiero edredones y cuantas más mantas peor para mi porque no sé como lo hago que siempre termino en la madrugada levantándome a rehacer la cama. Siempre con colores pasteles y motivos florales o tiernos. 


Cierto que como mi cama no hay ninguna que es un lugar privado, que es personal e íntimo. Realmente de acuerdo y cuando duermo en otras casas no duermo tanto y sin embargo en mi cama duermo mucho y me encanta quedarme por las mañanas de los sábados y domingos en la cama durante media hora, en la tierna calentura del cuerpo y la cama. 


A veces babeo cuando duermo. Me gusta dormir mirando al lado izquierdo y no sé porqué pero siempre me despierto en esa postura,  la mayoría de las veces. En invierno duermo con una mano debajo de la cara y la otra entre las piernas. En verano duermo siempre boca abajo toda estirada y me encanta moverme de lado y dejar el brazo colgando por el colchón. A veces me gusta mucho rozar con un dedo el suelo pero suele ser incómodo. 


No me incomoda dormir con alguien siempre que no ronque mucho, porque si ronca me gusta quedarme dormida antes para así no enterarme. Tengo un sueño pesado pero a veces me despierto de sustos o sobresaltos y me encanta dormir. Mis amigas que son nerviosas y de sueño ligero me envidian en ese aspecto ya que en menos de una hora estoy durmiendo plácidamente. 


Ahora os hago la misma pregunta, qué es para vosotros esa hora mágica, cómo dormís?






Me marcho de puente festivo. Espero que lo paséis bien, en mi caso estaré todo el puente estudiando y sin salir, toca visita a la familia. Volveré con ganas de leeros y con segundas partes de algunas historias que se quedaron en el aire. 

jueves, 28 de octubre de 2010

Noche sin final.

Y siempre la misma piedra que se termina convirtiendo en pastel y siempre la misma consecuencia, la misma imagen, la misma situación y como no. La misma persona.


Cenizas que se reavivan, amores que se fueron y volvieron, esperanzas que se alimentan, miedos que se crean. Es solo cuestión de tiempo que la misma piedra se convierta en el motivo del suicidio como persona pero también es cuestión de tiempo que la piedra se termine volviendo  un pastel, un tropezón al que nos acostumbramos y dejamos pasar, al que nos da igual caer de nuevo.


No poder es no querer ergo, querer es poder.
Las 12 de la madrugada y una llama fortuita me lleva hasta tu cama. Me llevó esta vez a tomar una determinación, eso y que me di cuenta que simplemente la ansiedad de la separación era la que no nos dejaba tomar la decisión.


Una cama vacía, un amargo recuerdo y una decisión que por fin esclarece mi mundo. Dejar algo que amas por el simple hecho de la felicidad de los demás, dejar algo que te daba vida por algo que te la quita, pero es así porque sabes que no tiene futuro.


La última noche que nos llevó a la locura a deshacerme en tus brazos, a querer morirme después de probar tus labios, a querer que dure eternamente el segundo que tardaste es pasar tu mano por mi espalda como si te fuera la vida en ello, a querer irme de allí corriendo por miedo a que realmente fuera éste el final. Ya estaba bien de volver como el turrón, ya estaba bien de hacernos daño, de llorar por culpa del otro, de sentirnos solos, miseros, desgraciados, abandonados por no tener lo más importante. Ya estaba bien de reproches, de discusiones y de echarnos de menos a la madrugada, de no ser capaces de permanecer callados contemplando la magia del silencio, ya estaba bien de mentiras, de elipses desesperadas, de noches en vela.


Tus caricias, tus abrazos, tus fuertes besos, tus suaves besos, tu cálido y acelerado corazón, tu fría y fuerte espalda. La locura. Las paredes se echaban encima de mi cuerpo atenazándome hasta dejarme sin sentido. La locura de no querer irme pero saber que al final del día uno de los dos se iría.


Sí, es el final, sí ese fue el final de una historia llena de mentiras y daño, de una historia que solo tenía, que solo tuvo cama. Movimientos al compás, movimientos imposibles como si estuviéramos sincronizados, costaba creer que para una cosa fuéramos uno y para otras cosas jamás hicimos el intento de serlo.
Pero era cierto, maravilloso, aunque solo se quedaba ahí, en esa cama que se llevaba todas nuestras energías, que se llevaba nuestra vida.


Demasiado tarde. Demasiado tarde es muchas veces, demasiado tarde es la mayoría de las veces y bueno en este caso no vale más tarde que nunca. 


Así es como por orgullo muchas historias de amor terminan, muchas historias de química, de pasión, de sexo, de locura, de amistad, de familia. El orgullo de las personas se hace invencible cuando recibe golpes y se hace sabio y poderoso cuando gana pero se hunde, se muere y se va de vacaciones cuando pierde.