Este es un inciso en las entradas de los pecados capitales pero si no lo manifiesto reviento... de dolor seguro.
Odio tener la regla y no solamente por los dolores sino porque en un segundo estoy feliz y al otro segundo estoy llorando.
Situación:
- ¿Te vienes mañana a verme?
-No, me voy de caza y te lo dije.
-Bueno vale.
(10 minutos después)
-(suplicando)Anda vente mañana a verme, que tengo ganas de verte...
-Que no que me voy de caza.
-(toma rencor)Pues me voy a ir de fiesta y me voy a poner muy borracha.
-Vale.
-(muy enfadada)Pues no voy la semana que viene a tu casa.
-Vale.
-(muy deprimida y llorando) jooo que yo quiero verte...
-Que no voy que te lo llevo diciendo toda la semana.
Quiero ser un hombre!!!!!!!
De verdad que me miro al espejo después de hablar con él y me doy pena, tengo ganas de comer chocolate, de ver alguna película sensiblera y de llorar sin sentido. Esto no es vida.
El hombre tiene mi admiración en este aspecto por lo siguiente. No tienen cambios hormonales y de humor en menos de 1 hora, no tienen problemas para decir que no, no tienen problemas para saber mantenerse en sus trece, no les afecta tanto las cosas que a nosotras cuando estamos así. El hombre tiene la capacidad de mear en el campo o en cualquier sitio, tiene la capacidad de mear de pie, tiene muchas ventajas y hoy quiero cambiarme por un hombre. Si pudiera realmente en esos días me cambio por un hombre.
Por dios que he estado tentada de poner sálvame! Ayuda!!! En fin, en 5 días se me pasa.
He llegado a la conclusión de que soy bipolar, no, no soy bipolar, estoy con mi puta amiga la regla. (perdón por el taco, vena agresiva saliendo)
Por eso, cuando escucho a hombres decir, déjala tiene la regla. Pues sí y créeme que no nos gusta tenerla. Nos ponemos así y ojalá hubiera remedio.







