viernes, 14 de enero de 2011

La distancia es el olvido


A raíz de la entrada de Mónica en su blog me ha hecho meditar, pensar un rato y lo suficiente para contar esta historia que es totalmente personal y cierta.

Cuando somos pequeños en el jardín de infancia y en el colegio hacemos amistades, tenemos a nuestra amiga o amigo del alma. Pues yo tenía a mi amiga del alma con la que estuve desde infantil, es decir, parbulos con ella y es que nos llevábamos genial, desde el primer día éramos uña y carne. Con forme íbamos creciendo nos íbamos haciendo más amigas, nos quedábamos la una en casa de la otra, hablábamos hasta la madrugada de la otra y bueno siempre fuimos muy amigas.

Al entrar en primero de la educación secundaria obligatoria ves como tu mundo cambia en segundos, ahora el aspecto importa, como hables importa, lo que lleves en tu estuche importa, lo graciosa o guapa que seas importa y era así. Entonces siempre había tenido las "amiguitas" que llaman la atención, las que no pasan desapercibidas y mi mejor amiga seguía ahí. Con el paso del curso iba surgiendo las envidias, los cambios del desarrollo tanto en las niñas como en los niños, íbamos creciendo, todo era precipitado y raro, todo era ocurría con una celeridad pasmosa. Mi amiga, mi mejor amiga a la que le conté mi primer beso, a la que le dije mis miedos, mis inseguridades y ella a mi también me cambió como si se tratara de un clinex usado.
Lo pasé fatal porque no encontraba la explicación y seguía sintiendo que todo se desmoronaba, no quería salir de casa.

Al año siguiente me mudé de casa y de instituto. Comencé de nuevo, dos nuevas mejores amigas desde el inicio de las clases porque ellas también venían de otro instituto diferente, pues vuelta a empezar yo pensaba que me podía fiar de ellas, que podíamos hacer de todo, pues con ellas aprendí que tienes que gustar a los chicos y nunca dejarte pisar, siempre llevar tu la batuta y que nadie nunca te insulte. Se terminó el curso y una de ellas repitió, eso no significaba que dejara de verla en los recreos, no significaba que no pudiéramos pasar el verano juntas.

Otro año más y vuelta a empezar, mi amiga que repitió, mejor amiga imaginable además compartíamos nombre repitió y era como que no quería saber nada de mi, ya dejamos de hablar, de vernos, de conocernos, de cotillear y mi otra mejor amiga que pasó de curso, estaba en otra clase diferente en otro pabellón diferente, en los recreos la podía ver, en los intercambios pero y entre las clases y todas las veces que hablábamos juntas y lo hacíamos todo juntas. Vuelta a empezar, esta vez mi mejor amiga no duró tanto porque ella era repetidora, cumplía los 17 o 18 en enero y se iba, la admitieron en un curso pagado y se fue a mitad de curso. Con ella aprendí lo que era una fiesta. Me dolía tanto ya que no quería más amigas. Entonces mi mejor amigo ese curso fue un chico.

Al siguiente año, el último de secundaria sabía que no lo conservaría y para mi sorpresa si lo conservé. Conocí a chicos nuevos y entre ellos están dos de mis mejores amigos actuales. Entendí ese curso que daba igual con la expectativa que tuvieras de tener un amigo del alma, que los amigos del alma no existen, que solo existen los compañeros y que lo demás ya tendría que venir.

En bachiller también hice una amistad y ella estuvo conmigo 2 años enteros, le conté mi primera vez, mi primer novio, mi primera cita en serio, mi primera bronca, mi primera borrachera, mi primera discoteca y ella cambió mi vida porque hacíamos muchas primeras cosas juntas. Desapareció porque ella era de Polonia y bueno no sé donde estará lo que sé es que si algún día me la cruzo le pediré el número para tomar café y ponernos al día.

Hoy día veo a mis antiguas amigas y realmente me provoca pena porque pienso que de la nada y que la distancia, los cambios de clase, que la distancia más que nada y la desaparición del roce diario era lo que hacía que las amistades no queden en el tiempo. Hoy es diferente, pienso de otra manera pero sé de sobra que la amistad es para los que perduran y están siempre.

3 comentarios:

Pilar dijo...

Creo que en la juventud más que la distancia se trata de los distintos caminos que vamos tomando, de las diferentes opciones de madurez que alcanzamos, lo que nos separa, porque en la distancia conservo a mi mejor amiga de la infancia y cuando nos vemos precisamos escasos cinco segundos para volver a sentirnos "en casa"

Sí es lo que parece dijo...

Me encantaria tener a mis amigas mas cerca, pero lo curioso es que, aunque no fisicamente, las siento cerca y creo que en definitiva eso es lo importante y valioso.

Bonita entrada

silvia dijo...

Yo eh perdido así a mis mejores amigos, siempre terminaban alejando por cambios de salones, pero hay una chica que ahora es mi mejor amiga que en tercer grado me abandono pero fue por que la chantajeaban pero ahora si nos ven somos inseparables apesar d q el año pasado no estuvimos en el mismo salón :D
Un besin si puedes pasate!