jueves, 11 de noviembre de 2010

Fragilidad mínima.



Viajabas a través del viento, evitando tempestades, apartando con gracilidad las nubes, las lluvias, los granizos, el sol, los huracanes y todas las catástrofes de la naturaleza que se unía una vez más para intentar logar algo que nunca antes pudieron, destrozarte.

Todos los días te levantas para luchar una vez más contra todos los elementos de la naturaleza, para ir contra corriente y poder superarla con la fuerza de la palabra, de los sueños, de las ilusiones. Las penas no tienen cabida en este viaje, las tristezas no están contempladas por la fuerza que en tu interior se halla, no puedes limitarte a sentir, no puedes limitarte a mirar a través del espejo. La fuerza con la que evitas todos los elementos de la naturaleza, la fuerza con la que todas las personas que te quieren se hicieron alguna vez.

Granizos te despiertan en la madrugada, granizos que perturban tu sueño y se introducen en lo más profundo de tu mente para intentar corromperla pero todos saben que es imposible corromper aquello que posees, todos saben que tu fuerza, tu valor, tu coraje, tu furia y rabia son más poderosas que todos los elementos juntos.
Más duro que el diamante, que ya es decir, más frío que un iceberg y a la vez más caliente que un volcán, con la fuerza de los mares, con la pasión de los vientos y del cambio de éstos. Eres un dios, eres duro, eres poderoso y debes saberlo, nadie puede contigo, que tu fuerza interior supera todas las fuerzas jamás antes vistas por el hombre.

Siempre entre guerras, siempre luchando, siempre sabiendo cómo desempeñar las tareas de un hombre de leyes, de un hombre al que no le tiembla el pulso a la hora de matar a un hereje. La roca más dura a tu paso se retiraba para no ser destrozada, las penumbras se hacía luz u oscuridad a tu antojo, la tarde caía o se levantaba así quisieras, el tiempo eras capaz de detenerlo sin ningún miramiento, los árboles dejaban de moverse si ese era tu deseo, la naturaleza a tu disposición pero en contra tuya, duermes con el enemigo y te gusta. 

Como ningún elemento podía contigo, como ninguna fuerza podía contigo, ningún ser humano, ningún animal, ninguna criatura de Dios podía luchar en tu contra y salir airoso ni menos victorioso. Se reunieron todos tus enemigos y eran muchos, acordaron gastar el último cartucho.



Te encontraste caminando cierta mañana después de una larga noche en busca de una cama y tu casa. En aquél camino te encontraste con la más hermosas de las flores, una hermosa flor que pedía a gritos un día más para florecer en su plenitud y poder mostrarle al mundo, a las abejas, a las moscas, a las avispas, a las mariposas que aquella era la flor más hermosa que el mundo había podido contemplar jamás. Que habían sido días de germinación muy duros y bastante agotadores.
Nadie jamás pudo explicarse como de la noche a la mañana una persona tan fría, tan dura, tan rauda, tan ágil, tan conocedora de muchas artes milenarias se mostró ante una hermosa y bella flor de unos 20 cm que cabía en la palma de su mano, una flor que le devolvió la sensibilidad del mundo exterior, esa sensibilidad que creía perdida desde hacía décadas, pues volvió. No hicieron falta tifones, volcanes, huracanes, terremotos, personas, tanques, nubes, sol, fuego. Simplemente hizo falta mostrar que hay toda una fragilidad terrible y bella ahí en las afueras de nuestra vida. Que más allá de las cosas que se rompen, de todo lo material que termina siendo finito, hay una naturaleza que es aún más frágil e importante que toda esa materialidad.

4 comentarios:

Mónica87 dijo...

Me encanta como escribes... aunque a veces siento que no alcanzo a entender todo lo que quieres transmitir. Es como si lo entendiese, pero en el fondo siento que me falta algo, para poder llegar a todos los sentimientos que muestras.

Pienso que la fragilidad no es mala... ni la debilidad, o la vulnerabilidad. Y también es admirable una persona con esa fortaleza que describes... con un caparazón tan duro, para no sufrir... pero que un pequeño detalle le pueda llegar al corazón.

Besitoss!!!

Mi mundo Irreal ಌ dijo...

Me encantó la entrada, escribís muy bien ! Un besito ♥

.A dijo...

viajaba a traves de mi cuerpo..

Pilar dijo...

Y así en su propia fuerza encontró el hombre su debilidad, la belleza indefensa.

Precioso