jueves, 17 de junio de 2010

Un cielo que da para pensar...



Sentada, a través de mi ventana, miro el cielo.

Medito, porque hoy toca hacer un lavado de conciencia, necesito pensar si este día sirvió para algo. Si este día no fue otro día más en vano. Un día en el que las horas pasaban volando y miraba el reloj con la sensación de estar perdiendo el tiempo. Un día que para muchas personas será maravilloso y para otras será espantoso. Este día indiferente, este día en el que una llamada, un mensaje, una mirada al cielo hizo darme cuenta de lo que soy, de dónde me encuentro y de qué tipo de persona quiero ser e intento ser.

Así me siento cada día. Cada día que pasa es uno más, parecido a ayer, cada día que pasa es uno igual que el anterior. No hay emoción, no hay sentimiento de lujuria, de pasión, de expectación. Comerás macarrones y simplemente no te disgusta pero tampoco te atrae, no lo tomas en serio, sabes que comerás y ni te darás cuenta del tiempo que has tardado en comer.
Es una frustración estar y sentirte así. Sé lo que voy a hacer mañana, sé lo que hice ayer y sé dónde voy a estar el día posterior. Sentada mirando a través de la ventana el cielo estrellado, pensando en si ese día mereció la pena.

Se supone que las personas que padecen alguna enfermedad o las personas que sufrieron mucho en la vida viven el día a día como si fuera el último. Para ellos recibir una carta es algo novedoso, algo intrigante, ellos dando un paseo aprecian cosas que yo jamás me daré cuenta que estaban ahí.
Decimos siempre "CARPE DIEM" pero no lo aplicamos como deberíamos y yo la primera.

Así hay miles de personas en el mundo actual, quejándose, llorando, agobiándose por cosas mundanas, finitas, inútiles. En un tiempo pasado las personas apreciaban cada día y era un logro para ellos poder contar lo que les sucedía para mi es una pesadilla, no me pasa nada. Miento por mi pasan las horas, los minutos, los segundos.

Detener el tiempo es mi deseo para darme cuenta que las cosas se acaban, tienen un fin y debemos apreciar lo que esas cosas nos dieron.

Con esto no me refiero a que apreciemos el valor de la comida, de los bienes que tengamos, me refiero a que apreciemos la conversación por la mañana en el ascensor con tu vecino, el paseo a la oficina, la vista de la ciudad o del campo, debemos apreciar aquello que para nosotros es algo más normal.
Debemos apreciar que la gente alguna vez se acuerde de nosotros, que lean nuestros pensamientos, que los comenten, que simplemente nos saluden. Porque hay personas que dicen pasar de todo y que todo les importa poco pero eso no es cierto y sólo ellos lo saben.

Mañana me levantaré a vivir mi día más parecido al de hoy, a vivir mi vida lo más parecido a hoy, intentaré fijarme en los detalles que hacen las cosas funcionar pero no prometo hacerlo.

Os contaré si pude apreciar algo como jamás lo hice.

Gracias por leer

5 comentarios:

Sí es lo que parece dijo...

Supongo que todos nos sabemos la teoría, pero llevarlo a la práctica es algo más complicado y pareciese darnos perece ese Carpe Diem, ese disfrutar de cada pequeña cosa de cada día

Gracias por compartir

Irenee dijo...

Ojalá fuera tan facil...
GEnial entrada :) unbesazo

Mandarina López dijo...

A todos nos pasa, somos demasiado ignorantes como para darnos cuenta de que esas pequeñas cosas, son las que hacen de nuestra vida lo que es. Y no somos capaces de percatarnos de ellas...
Buena entrada :) besitos!

Alex dijo...

fácil de decirlo...

me encanta(L)

Xoxo

esther* dijo...

Es muy facil de decirlo pero es más complicado llevarlo a la practica. Muy pocas veces nos damos cuenta de que las pequeñas cosas son las que realmente importan (:
Besitos*