lunes, 28 de junio de 2010

Tu aroma embriagó mis sentidos



Me obligaste a contarle al alba lo que sucedió entre nuestras sábanas.

Me escapé de mi rutina para tener un momento de felicidad. La felicidad esta llena de pequeñas cosas que construyen un mundo enorme y grande, organizado y no caótico. Tras granos de arena se hace una montaña y tras pequeños detalles se arma una historia. Un momento de felicidad que duró 3 escasos segundos en los que pude admirar la belleza del primer rayo de sol en mi cara, la belleza del olor a mañana que el rocío dejaba en la punta de mi nariz, la belleza de ver las yemas de tus dedos tocando mi hombro y producirme así un sentimiento de plenitud que jamás nadie logró.

Es difícil desaparecer cuando lo necesitas porque precisamente al necesitarlo se te hace tortuoso el camino desde nuestra morada de agobios hasta el paseo de la felicidad finita y etérea. Homogénea fue la sensación de cruzar esas cortinas rozando mi suave piel para sentarme en aquella silla helada de forja negra en tu balcón. Homogénea fue esa noche que guardo en el recuerdo de nuestra historia de 2.



Al ver tu mirada, las ganas de desnudar mi alma y de adentrarte en mi interior se me paralizó el cuerpo. Dejé que hicieras todo lo que estabas dispuesto a hacer. Me dejé llevar.

Un pañuelo que vuela a través del viento sorteando nubes y obstáculos que le suponen una dificultad añadida a su viaje. El sonido que eso provoca y genera es lo que sentí el momento que descansaba encima de tus sábanas cuidadosamente colocadas, limpiadas y perfumadas. En el momento que me dejé llevar sentimientos encontrados aparecieron pero cuando comenzaste a tocarme, me elevé desde el infierno más profundo hasta la nube más elevada en el cielo al saber que todo aquello provocaba en mi ser sentimientos de plenitud, como cuando disfrutas un helado en un caluroso día de pleno verano, ese pequeño placer que hace merecer la pena.

Y las horas pasaron cual ave fénix ante nuestros ojos, los sentimientos de placer cada vez eran más intensos y por momentos pude olvidarme de preocupaciones, de desilusiones, decepciones, tristeza, compasión, aflicción, pude sentirme como jamás lo había hecho en la vida con solo un roce de tu maravillosa alma.

Encontrarme en aquella cama con tu ser me hizo darme cuenta que nada es inevitable que pude huir de ti pero tu siempre me atraías con más y más fuerza. Tus ganas de vivir a mi lado, de respirar mi aroma, de tenerme para ti se hicieron cada vez más pesadas hasta que realmente me tuviste...

Cada segundo que pasé esa noche contigo y cada segundo que pasaba sentada en aquella silla de forja negra me daba cuenta que debía estar contigo. Pero no pude quedarme porque la realidad me alcanzaría tarde o temprano.

Las tentaciones son muy peligrosas, pero si te hacen ser feliz eliges correr el riesgo...


7 comentarios:

esther* dijo...

Hola (:
Todas las tenaciones estan ahi por alguna razon, algunas te harásn feliz y otra triste. Tú tiebes que saber escoger.
Besitos ^^

Sí es lo que parece dijo...

Eso es importante, eres consciente de que elgiste correr el riesgo.

Y si te mereció la pena, si por un momento, te sentiste plena, feliz,...mejor que tu nadie sabrá si tu decision fue la acertada ;)

Entrada llena de sentidos, me gusta

Setzel dijo...

lindo

África dijo...

Dicen que lo prohibido se vuelve tentador...

saludos y te sigo! :)

La chica de las sonrisas dijo...

A veces es mejor caer en la tentación que evitarla; hace sentir demasiado bien :D

Mandarina López dijo...

Dicen que la mejor forma para evitar la tentación es caer en ella no? jaja da igual, el caso es que sin ellas la vida sería un total aburrimiento :) mua!

Wendy dijo...

El destino me trae hasta tu blog, sí vas al mio verás por qué, te dejaste llevar venciendo el miedo, yo le llamo valentía otros insensatez, por lo que veo no fué tan mal