domingo, 20 de junio de 2010

Un pequeño gesto



1'85. 100 kg. Ojos azules, pelo rizado, mofletes redondos, sonrisa encantadora. Un corazón que no le cabe en el pecho y unas ganas de hacerme feliz. Es cazurro, de pueblo, tiene genio pero es una persona grande, bella, tiene un fondo buenísimo. Sus ojos son mi perdición.

Es mi hombre.

Actualmente mis estados de ánimos son muy malos, me lo hacen pasar realmente mal porque están a flor de piel y unos días circulo en una carretera en dirección contraria y no quiero parar, otros me encuentro en una montaña rusa y otros me encuentro sumergida en un pozo. Es lo que tiene ser persona de cambios hormonales, es decir, visceral.
En mi entrada del jueves hablé de las pequeñas cosas y os dije que me fijaría que intentaría darme cuenta. Lo hice.
Me di cuenta que un gesto suyo vale más que todo el chocolate del mundo, vale más que todo el sexo del mundo, vale más que todo el oro de mundo.

No lo esperaba que viniera porque le tenia prohibido venir a mi casa ya que estoy en exámenes y la verdad que estoy para que no se acerquen a mi.

En fin. Eran las 7 del viernes y tocaron la puerta. Fui a abrir y allí estaba él con una cara preciosa, me agarró de la cintura y toma beso apasionado y de estos que quitan el sentido para que no le reprendiera por venir a verme. Es tan tierno, tan dulce y tan guapo por lo que nunca me cansaré de decir que es mi hombre.

Seguí estudiando hasta más tarde y simplemente se quedó sentado en mi cama mirándome estudiar. Lo agradecí porque veía que me sentía bien, feliz y algo recuperada después de un día agotador.

Y pasó. Normalmente no puedo estudiar con mis pelos en la cara porque es totalmente incómodo y siempre tengo que llevar una pinza del pelo, una coleta y 10 pasadores sosteniendo mi rebelde flequillo. Se acercó me dio un beso en la cabeza y me dijo toma la pinza que ya mismo estás buscándola. La cogí, le miré y me la puse. Llevaba razón, en breve estaría atacada gritando por la casa como una descosida increpando para ver si encontraba la pinza. Él se adelantó

Así es él. Un día lo quiero matar y otro comérmelo a besos. Eso es para mi el amor y eso es para mi disfrutar de algo en lo que jamás antes reparé.

Estás conmigo cuando estoy feliz, cuando estoy pasional, cuando estoy deprimida, cuando estoy hormonal, estás conmigo siempre.

No puedo apreciar algo tanto como te aprecio a ti, como te quiero, como te amo.

Eres el bien de todos mis males, eres la luz en mi oscuridad y me siento bien así. Cuando me miras un sentimiento de amor pleno cruza por mi corazón y se queda en lo más hondo. Me encanta ese sentimiento.

Hoy estoy sentimental y mañana lo odiaré a lo mejor y haré una entrada diciendo que es imbécil y que es como todos los demás pero hoy no. Porque me di cuenta que a veces esos gestos me llenan, a veces vamos en coche y mirando el paisaje me coge la mano y ya está. Eso me hace feliz.

La felicidad de una pareja no se llena con el sexo, no se llena con los regalos, no se llena con las palabras, las relaciones se llenan y se mantienen por todos esos factores y más. Se llena con discusiones, con llantos, con risas, con borderías, etc.

Todos discutimos, todos tenemos sexo, todos hablamos pero no todos tenemos en nuestro poder la capacidad de hablar de un gesto que un día te hizo más feliz, que un día hizo que repararas en las personas que nunca se van de tu lado y que están contigo pase lo que pase.

Espero que eso dure. Lo quiero con locura y es mi hombre. Tengo la certeza que terminaré teniendo hijos con él, yendo agarrados de la mano por la calle y pasando todos los días de nuestra vida juntos.

Esto es para mi, porque si se lo dijera pensaría que lo tiene todo ganado y a los hombres hay que hacerlos sufrir porque sino en cuanto tienen una meta fácil se cansan enseguida. Las expectativas crecen si la meta es difícil.

Los pequeños gestos son los que hacen la vida interesante.

5 comentarios:

Su dijo...

Lo que dices al final me ha hecho recordar una frase que leí hace años, al año de separarme, en una entrevista que leí de Lolita (la hija de Lola Flores, esa misma). Le preguntaban:

- ¿Que quieren los hombres?
- Cuando les das todo, no quieren nada, y cuando te entregas a medias, es cuando se enamoran. Jodido, pero cierto.

Para mí en aquél momento fue revelador, creo que es muy cierto en general, y sinceramente no lo entiendo.

Un abrazo! Y suerte con tu hombre ;)

Anónimo dijo...

encantadora tu entrada, es un hombre comun que tienes, pero comun por los demas, no lo dejas irse nunca si asi es. porque para ti, es TU hombre, se feliz con el preciosa, te lo mereces.
Aqui estoy para lo demas ^^

Un bezote morenita

Laila ♥ dijo...

Es tan lindo lo qe escribis y es todo cierto ♥
Cuando lo lei me hacia acordar a mi novio y
cuanto lo amo :D

Mandarina López dijo...

qué sería de nosotros sin los pequeños gestos :)

CreatiBea dijo...

Te entiendo tanto!!!! Me ha encantado la forma que has descrito el amor.

Un abrazo