sábado, 12 de junio de 2010

Un reencuentro especial


Cruzó el pasillo con un mustio sentimiento, con la esperanza de que siguiera ahí, al otro lado. Pelo desaliñado, ojos tristes, rojos de haber llorado, mueca indiferente, mejillas sonrosadas e irritadas, pijama de flores con escote en el que caían graciosamente los mechones del pelo.

Un escalofrío intenso, parecido al que tienes cuando te desnudas en invierno, recorrió su cuerpo cuando llegó al final giró a la derecha y lo vio.
Pétreo, corpóreo, sencillo, con una aureola blanca que mostraba su inocencia, su fragilidad, su luz interior, pura, se encontraba sobre su cabeza.
Le tocó, con las yemas de los dedos de tal forma se paralizó todo su cuerpo, un rayo cayó como un haz de luz sobre su mano. Su piel era pálida pero le suponía un placer inmenso mirar y tocar su piel porque es pura, fija, irrompible, delicada. Por eso al tocarle sufrió un placer infinito y a la vez un dolor interminable.

Se inclinó y sucedió un momento mágico con el que había estado soñando y pensando desde que tenía uso de razón. Miró fijamente sus labios finos, rosados y con un brillo de lágrimas que había pasado por allí para terminar su recorrido en la boca, y un beso se cruzó en sus vidas. Un beso que jamás hubiera sucedido, un beso imposible de conseguir, un beso inalcanzable que anheló desde el primer día que fijó su vista en esos labios. Miles de escalofríos recorrieron sus cuerpos, se fusionaron, sintieron una constelación de estrellas suceder cuando cerraron los ojos. Se encontraron física y astralmente. Inolvidable, sincero, sexual y sensual.

Dos amantes, dos personas que se amaron muchísimo y de la forma que amas a una sola persona en tu vida. Habían pasado 10 años separados, una guerra, muchas cartas y muchas mentiras entre ellos, mucho daño, muchos lloros y cuando ves que algo está cerca y se cumple por fin es un milagro o una plegaria que Dios escuchó y al que le pareció hora perfecta para que se encontraran.

Las personas cuando ansían tanto una meta y la consiguen la ven de una forma más especial. Es como la persona que soñó siempre con tener una caja de música especial o un sello especial para su colección, en cuanto encuentran lo que tanto ansiaban lo agradecen el triple que una persona normal.

Un beso, un simple beso en los labios puede significar tantísimo y puede llevar tanto sentimiento implícito. Da un beso a la persona adecuada y sabrás de lo que hablo.

3 comentarios:

Mandarina López dijo...

La cuestión es que cuanto más deseas una cosa, más tardas en conseguirla, eso sí, por insignificante que sea, cuando alcanzas la meta, lo valoras más que a tu vida ;)

Irenee dijo...

Yo cumplí una gran meta hace unos 2 dias despues de 1 año... Y es cierto, cuando lo consigues sientes ese escalofrio de cuando te desnudas en invierno... Genial entrada :)
Unbeso!

Sí es lo que parece dijo...

Precioso, se a lo que te refieres

Saludos